Café con Hugo. Cuando el ego hace ruido y la vida pide silencio
Por HUGO BENEDETTI
Miércoles 12 ago. 2026
¿El ego es el mismo de siempre o una versión más ruidosa, más expuesta, más desbordada?
Esta mañana, al repasar pantallas y titulares, la sensación fue clara: vivimos en una época en la que casi todo se muestra. Logros, consumos, éxitos, viajes, cuerpos, intimidades.
El ego ya no se esconde; se exhibe. No siempre como soberbia explícita, sino como necesidad permanente de validación. Ser visto parece haberse vuelto sinónimo de existir.
Pero en ese despliegue constante hay algo que se pierde: la fragilidad. Porque ser frágil no cotiza en las redes. Dudar no suma seguidores. Callar no genera impacto.
Y, sin embargo, la vida real –la que sucede lejos de las pantallas– está hecha justamente de eso: de límites, de silencios, de momentos en los que no hay nada para mostrar.
Pienso mucho en la paternidad cuando observo este fenómeno. Ser padre no tiene nada de espectacular. No hay aplausos por levantarse temprano, por escuchar sin respuestas, por acompañar en silencio.
La paternidad nos enfrenta a nuestra vulnerabilidad, nos baja del pedestal del ego y nos recuerda que no todo gira alrededor de uno mismo.
En ese sentido, los hijos –o el vínculo con quienes cuidamos– suelen ser una escuela silenciosa contra el ego.
Nos enseñan que no siempre se puede, que no siempre se sabe, que muchas veces alcanza con estar. Y estar no se publica.
El problema no es que exista el ego. Siempre existió. El problema es cuando ocupa todo el espacio y no deja lugar para lo humano.
Cuando no hay margen para el error, para el cansancio, para la vida sencilla. Cuando el ruido tapa al silencio y la apariencia reemplaza al vínculo.
Tal vez hoy el verdadero acto de resistencia sea otro: aceptar la fragilidad sin vergüenza, recuperar el valor del silencio y reivindicar esos gestos cotidianos –como la paternidad, el cuidado, la presencia– que no brillan, pero sostienen.
Porque cuando el ego baja la voz, aparece algo más verdadero.
Y ahí, recién ahí, la vida vuelve a tener sentido.

Hugo Benedetti es periodista argentino residente en Alcantarilla