Pollo y ternera vegetal no, hamburguesa, salchicha y nugets, sí
Europa restringe las denominaciones de los productos de origen vegetal, pero sigue permitiendo términos como ‘hamburguesa’, ‘nuggets’ y ‘salchicha’
Domingo, 22 mar. 2026. MARIO CRESPO
Los negociadores del Parlamento Europeo y del Consejo de la Unión Europea alcanzaron un acuerdo provisional sobre las normas de denominación de los productos de origen vegetal, en el marco de la revisión del Reglamento de Organización Común de Mercados (OCM). Los negociadores llegaron a un acuerdo que prohíbe el uso de 31 términos en total. La lista incluye denominaciones asociadas a animales como ‘pollo’, ‘ternera’ o ‘cerdo’, así como nombres de cortes como ‘pechuga’, ‘muslo’ o ‘contramuslo’.
Términos de uso generalizado como ‘hamburguesa’, ‘salchicha’ y ‘nuggets’ seguirán estando permitidos, pero no así ‘filete’, que fue añadido a la lista de prohibición junto con ‘hígado’ durante las negociaciones. Esto significa que las denominaciones basadas en el formato del producto (como hamburguesa, salchicha y nuggets) quedan en su mayoría permitidas, mientras que las restricciones se centran principalmente en los nombres de especies animales y la terminología de cortes de carne.
La otra cuestión controvertida en la negociación fue la inclusión de los nuevos alimentos (novel foods), como los procedentes de la agricultura celular. Aunque estos productos aún no están disponibles en el mercado europeo, los colegisladores acordaron extender la prohibición de forma preventiva.
Se ha acordado un período de transición de tres años que permitirá a los productores agotar el stock existente y adaptarse a las nuevas normas una vez que la legislación entre en vigor. El expediente pasará entonces a la adopción formal por parte del Consejo de Agricultura y Pesca (ministros de los Estados miembros), seguida de una votación final en el pleno del Parlamento Europeo.
ProVeg International acoge favorablemente el alejamiento de una prohibición amplia con recomendaciones más drásticas, pero mantiene que las nuevas restricciones siguen siendo innecesarias. La organización subraya asimismo que cualquier nueva norma debe ser proporcionada y jurídicamente coherente.
La claridad proviene de la información, no de las prohibiciones
«No hay pruebas de una confusión generalizada entre los/as consumidores/as cuando los productos están claramente etiquetados como de origen vegetal o veganos», declaró Jasmijn de Boo, CEO Global de ProVeg International. «Eliminar términos familiares no mejora la transparencia; reduce la claridad y aumenta la fricción en el punto de compra”.
Más del 90% de las personas consumidoras en Europa distinguen entre productos de origen vegetal y animal cuando se utilizan calificativos. Alrededor del 80% apoya el uso continuado de términos familiares con un etiquetado claro de vegetariano o vegano.
¿Cómo afectará esta nueva norma al sector empresarial?
Se prevé que la decisión conlleve cambios generalizados de marca y de envasado; aumento de los costes operativos y de cumplimiento normativo; un impacto desproporcionado sobre las pymes, Incertidumbre en los distintos idiomas y mercados de la UE.
Las estimaciones del sector apuntan a cientos de millones de euros en costes combinados de cambio de marca e ingresos perdidos en los principales mercados de la UE.
En un momento en que Europa afronta retos apremiantes en materia de renta de los agricultores, seguridad alimentaria, resiliencia del mercado y adaptación al cambio climático, ProVeg insta a los/as responsables políticos a centrarse en una reforma sustancial del sistema alimentario, en lugar de en debates simbólicos sobre denominaciones.
«El debate debe dejar de centrarse en cuestiones que no suponen un problema para enfocarse en tomar medidas que promuevan una producción y consumo más variado de alimentos con impacto positivo para la salud y el planeta, y que a su vez activen la economía y seguridad alimentaria europeas”, comenta Verónica Larco, directora de comunicación de ProVeg España.
Europa lidera actualmente el mercado mundial de productos de origen vegetal. Con el marco adecuado, las proteínas alternativas podrían generar más de 111.000 millones de euros anuales y dar empleo a más de 400.000 personas de aquí a 2040.
ProVeg agrupa a empresas elaboradoras de productos vegetales y tiene oficinas en 14 países de cinco continentes y más de 250 empleados/as.
De “hamburguesa vegetal” a “no es hamburguesa”
Ante el debate legal en la Unión Europea impulsado por los elaboradores de productos cánticos y lácteos, algunas marcas de productos vegetales han optado por ir cambiando sus nombres.
En el caso de los quesos vegetales, algunas marcas han decidido dejar de llamarlos así y nombrarlos por su formato. Por ejemplo, “cuña estilo cheddar”. Los quesos vegetales se elaboran a base de componentes diferentes, desde la crema de anacardo al aceite de coco.
En el caso de los yogures vegetales, elaborados normalmente a base de soja o de aceite de coco, algunas marcas han optado por llamarlos “postre de”.
Las hamburguesas vegetales (elaboradas con soja, cereales, seitán, tofu) podrán seguir denominándose así, pero algún fabricante las llama ya “veggie” (vegetal, en inglés) o incluso llaman a su producto “no es hamburguesa”, para seguir utilizando la palabra aunque sea con una frase negativa.
Más avanzada está la transición en el caso de las bebidas vegetales, que antes se eran llamadas “leche de” (avena, coco, soja…) y ahora se llaman “bebida vegetal de”. Y la ‘nata vegetal’ ahora es “crema de cocinar de”.
Hay otros muchos productos vegetales que utilizan nombres del mundo cárnico: sobrasada (ahora “paté de”, según de qué esté hecha, como pimentón o tomate), atún, paté vegetal, chorizo, mortadela, salami, nuggets, filete, pechuga, york, morcilla…