El consumo de redes sociales impacta en la autoestima de los adolescentes
El uso habitual de Instagram y TikTok aumenta los niveles de ansiedad y depresión, sobre todo entre las féminas
Martes, 3 mar. 2026. COM.SALUD
El consumo abusivo de contenidos en redes sociales afecta a la autoestima de los adolescentes por lo que se debe formar desde la infancia en un uso responsable de las mismas. Así lo advierte una revisión de estudios del Centro de Psicoterapia Itersia realizada con motivo de la celebración este 2 de marzo del Día Mundial del Bienestar Mental para Adolescentes.
“La exposición a las redes sociales tiene un impacto multifacético en la autoestima de los adolescentes, con resultados tanto positivos como negativos. Las plataformas de redes sociales ofrecen oportunidades de conexión y autoexpresión, pero también presentan riesgos relacionados con la comparación social y los estándares de belleza poco realistas”, asegura la psicóloga Sonia Jardí.
Un metaanálisis publicado en ‘European Psychiatry’ reveló sistemáticamente una fuerte relación entre el uso frecuente de las redes sociales y una imagen corporal negativa. Tanto los adolescentes varones como las adolescentes informaron de un aumento de la insatisfacción con su cuerpo, aunque la mayoría de los estudios se centraron en las mujeres. La exposición a las redes sociales también se relacionó con un mayor riesgo de trastornos alimentarios y una tendencia a la delgadez. “Los usuarios frecuentes de plataformas centradas en la apariencia como Instagram o TikTok experimentaron una reducción de la autoestima y un aumento de los niveles de ansiedad y depresión, y el comportamiento de comparación social agravó estos efectos”, indica la psicoterapeuta de Itersia.
Por otra parte, un estudio español publicado en ‘Anales de Pediatría’ resalta que existe una asociación entre el uso excesivo de las redes sociales y la presencia de síntomas ansioso-depresivos y conductas autolesivas en la población infantojuvenil. Además, el uso problemático de internet (UPI) se ha relacionado con el trastorno de conducta alimentaria (TCA) y la dismorfofobia corporal y también con la afectación de la atención. “Es necesario contar con programas educativos sobre el uso equilibrado y responsable de las tecnologías en toda la sociedad, no solo en la infancia y adolescencia, con impulso de actividades físicas y sociales fuera del entorno digital, y estrategias de control del tiempo de pantalla en entornos escolares y familiares”, añade esta especialista.
Además, otra investigación relaciona de forma directa el menor desarrollo de las habilidades sociales del adolescente con una mayor proclividad al uso del teléfono celular, generando un estado de ansiedad (nomofobia). “Los adolescentes suelen buscar la validación a través de los ‘me gusta’ y los comentarios, lo que puede provocar un aumento de la ansiedad y la depresión. La aprobación de sus compañeros influye significativamente en su percepción de sí mismos, lo que indica que las redes sociales desempeñan un papel fundamental en la formación de la autoestima durante esta etapa de desarrollo”, comenta Jardí.
En cuanto a las diferencias por género, afecta más a las féminas. “Las chicas son especialmente susceptibles a los impactos negativos de las redes sociales, ya que experimentan una mayor presión para ajustarse a estándares estéticos, lo que puede intensificar sentimientos de insuficiencia”, asegura esta especialista que advierte que el impacto es aún mayor en ciertos colectivos: “Los grupos vulnerables, incluidos los jóvenes LGBTQ+ y las víctimas de ciberacoso, se enfrentan a riesgos elevados”.
Pautas para el uso responsable
Sin embargo, otras investigaciones indican que el uso responsable de redes sociales puede fomentar interacciones de apoyo y permitir que los adolescentes se expresen creativamente. Por ello, desde Itersia se recomienda formar desde la infancia en nuevas tecnologías.
Llegar a un acuerdo. Debe incluir normas simples y revisables. Establecer juntos qué es el «uso responsable»: tiempo, horarios, qué publicar y privacidad. También la consecuencia lógica si no se cumple.
Trabajar la autoestima y la comparación social. Explicar que existen filtros, poses, selección de las mejores imágenes. Así como enseñar a detectar señales de mal uso: sentirse peor al cerrar la app, compararse o la ansiedad por likes.
Tiempo y hábitos. Definir momentos sin móvil: comidas, estudio, antes de dormir.
Privacidad y seguridad. La cuenta debe ser privada, revisar seguidores, eliminar desconocidos. No compartir ubicación en tiempo real, lugares, horarios, datos personales, fotos de documentos.
Huella digital y reputación. Explicar que internet tiene memoria: capturas, reenvíos. El menor debe entender que algunas bromas o retos pueden ser muy peligrosos o volverse en su contra.
Comunicación: que sienta que puede contaros cosas. Es importante un clima de confianza.
Formación ante problemas concretos. Dar herramientas ante ciberacoso (guardar pruebas, bloquear, denunciar, hablar con los padres); exposición a contenido sexual; adicción o ansiedad.
Dar ejemplo. Mostrar autocontrol y cumplir los mismos tiempos sin móvil que se exige al adolescente.