La infancia en Ucrania afronta el invierno más duro de la guerra bajo el fuego y el frío extremo
Sábado, 17 ene. 2026. UNICEF
El escenario invernal en Ucrania que todos temíamos ya es una realidad. Ataques intensos están devastando sistemas vitales de energía y agua en un momento de temperaturas extremas bajo cero.
Millones de familias en todo el país pasan días sin calefacción, electricidad ni suministro de agua.
Niños, niñas y sus familias viven en un estado constante de supervivencia. Sin calefacción, a -18 grados centígrados, la vida en un edificio de varias plantas consiste en protegerse de los ataques constantes y resistir temperaturas extremas.
En la décima planta de uno de estos edificios, en la orilla izquierda de Kyiv, Svitlana hace todo lo posible por cuidar de su hija Arina, de tres años.
Nos ha contado que llevan más de tres días sin calefacción ni electricidad. Muchas familias siguen sin acceso o lo tienen de forma intermitente. El agua fría solo llega en algunos momentos.
Las familias han vuelto a colocar peluches o cualquier objeto que encuentran contra las ventanas para frenar parte del frío extremo.
Svitlana no puede bañar a Arina ni preparar comida caliente. Por eso, envuelve a su hija en varias capas de ropa y baja diez plantas por una escalera a oscuras para llegar a una tienda instalada en el exterior por los servicios de emergencia del Estado.
Allí pueden entrar en calor, recibir comida caliente, cargar sus dispositivos y hablar con un psicólogo, o simplemente sentarse en un espacio cálido.
UNICEF también ha equipado estas tiendas con materiales de apoyo psicosocial, que ofrecen a niños y niñas juegos y juguetes para ayudarles a relajarse, respaldando tanto a los niños como a los adultos a la hora de hacer frente al aumento de la ansiedad.

Para la infancia, el impacto de estas condiciones extremas es tanto físico como emocional. La oscuridad y las temperaturas gélidas intensifican el miedo y el estrés, y pueden provocar o agravar enfermedades respiratorias y otros problemas de salud.
Los más pequeños son los más vulnerables. Recién nacidos y lactantes pierden calor corporal con rapidez y corren un riesgo elevado de hipotermia y enfermedades respiratorias, que pueden volverse mortales sin abrigo adecuado y atención médica.
La educación vuelve a verse interrumpida. El frío extremo ha obligado a escuelas y jardines de infancia de la capital y de otras zonas a pasar completamente a la enseñanza a distancia, pero los cortes de electricidad dificultan las clases en línea.
A pesar de los enormes desafíos, en cuanto se producen daños, técnicos de energía y agua se despliegan sobre el terreno para realizar reparaciones urgentes en las infraestructuras eléctricas, de calefacción y de agua.
Es una carrera contrarreloj para restablecer los servicios, una labor que UNICEF apoya a través de su respuesta invernal a gran escala, trabajando sin descanso para asistir a 1,65 millones de personas, incluidos 470.000 niños y niñas.
Este trabajo comenzó hace meses e incluye inversiones realizadas en años anteriores que hoy están ayudando a mitigar el impacto de las interrupciones.
Tras los recientes ataques a infraestructuras energéticas y los apagones totales en Zaporiyia y Dnipró, los hospitales pudieron seguir funcionando y el suministro de agua se mantuvo gracias a generadores e instalaciones de energía solar instalados con antelación al invierno.
En Kyiv, tras los daños en las centrales de calefacción, UNICEF instaló de inmediato generadores previamente almacenados, evitando el colapso total de servicios esenciales que salvan vidas.
UNICEF está enviando 79 generadores de alta capacidad a empresas de agua y calefacción de todo el país, ampliando el trabajo con los municipios para reducir interrupciones y ofrecer soluciones de calefacción más sostenibles.
Más de 183.000 personas, incluidos 86.000 niños y niñas, han recibido asistencia económica para el invierno en regiones de primera línea, permitiendo a las familias priorizar las necesidades urgentes de la infancia.
Además, a través del sistema educativo, se están concediendo ayudas de invierno a 1.500 centros educativos para realizar mejoras urgentes, mantenerlos abiertos y garantizar entornos más adecuados para cerca de 445.000 estudiantes.
Casi cuatro años después del inicio de esta guerra implacable, la vida de los niños y niñas sigue marcada por la supervivencia, no por la infancia.
Este invierno llega tras un trágico aumento del 11% en las víctimas infantiles verificadas en 2025 respecto al año anterior, con al menos 92 niños y niñas fallecidos y 652 heridos. Desde el inicio de la guerra a gran escala, más de 3.200 niños y niñas han muerto o han resultado heridos.
UNICEF reitera su llamamiento para poner fin a los ataques contra zonas civiles y contra las infraestructuras de las que depende la infancia.
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