Los últimos avances en medicina nuclear permiten determinar la fase de desarrollo del Parkinson
El diagnóstico precoz es importante, ya que un 28% de los afectados desconoce que tiene la enfermedad
Viernes, 10 dic. 2021. VITHAS
Unas 150.000 personas de nuestro país padecen la enfermedad de Parkinson, según la Sociedad Española de Neurología en España. Se trata de la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, después de la enfermedad de Alzheimer.
Temblores, rigidez y problemas cognitivos son los principales síntomas de esta patología crónica, degenerativa y progresiva, consecuencia de la degeneración de un tipo particular de células que se encuentran en una región de la profundidad del cerebro denominada ganglios basales y, especialmente, en una parte del tronco del encéfalo llamada sustancia negra. Desde que aparecen los primeros síntomas, en muchas ocasiones asociados erróneamente a otras enfermedades, hasta que se establece un diagnóstico definitivo puede pasar una media de entre 1 y 5 años
Tal como explica el doctor Pablo Sopena, responsable de la Unidad de Medicina Nuclear del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, “la importancia del diagnóstico neurológico es clave. De forma que, en caso de duda diagnóstica, especialmente si existe temblor, ya sea atípico o bien esencial; y con el fin de diferenciar síndrome parkinsoniano con/sin degeneración nigro-estriatal, se puede solicitar para complementar el proceso diagnóstico, unas pruebas cerebrales específicas”.
“Estas pruebas (PET-Dopamina o el DATSCAN) son no invasivas, de corta duración y no requieren preparación. Si existe patología con degeneración nigro-estriatal, mostrarán una alteración por pérdida de la función, incluso antes de que el paciente muestre síntomas motores característicos de párkinson”, comenta el doctor Sopena. “Además, estas pruebas pueden cambiar el diagnóstico y el manejo, en al menos, y según las series, en un tercio de los casos“.
La enfermedad de Parkinson desencadena una pérdida de densidad en las proteínas encargadas de transportar la dopamina, neurotransmisor fundamental para el control del movimiento. Aunque el síntoma más popular de la enfermedad es el temblor, lo más habitual es que se consulte inicialmente al especialista por la gran lentitud con la que se realizan las tareas cotidianas.